Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato de amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato de amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de junio de 2016

Fronteras del mundo


Microcuento

Les han quitado los remos y no pueden navegar. Los gobiernos se han quedado sin papel para dar papeles. No hay excusas de amor si no tienes un bolsillo de donde pagar.
Apple lleva años saliendo con Pekín, Zara le va a pedir la mano a Bangladesh.
Ya llevan varios años en situación de pareja irregular, y a día de hoy, la relación sigue su curso.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La Moraleja


Por fin he conocido a Alika. Siempre me había fijado en ella cuando pasaba cerca de su casa, ella me miraba y yo me quedaba mirando, pero nunca había reunido el valor para poder ir a hablarle, su mirada me producía cierta tranquilidad y cierto miedo a la vez. Hasta que un día me digné a hablarle.
Me miró y comenzamos a hablar como si nos conociéramos de toda la vida.

—Hola, siempre te veo aquí sentada y...

—Ya, yo también me he fijado en ti —Interrumpió ella—. Me encantaría aceptar esa cena, ven a mi casa esta noche a las 9.

Simplemente le sonreí, no hacía falta pronunciar más palabras, y con las manos temblando y sudorosas todavía, volví a casa para arreglarme.

Cuando llegué a su casa para cenar, encontré a Alika tumbada en el suelo, no respiraba.

Estando todavía asombrado por lo que estaba viendo, noté que al lado de ella había una hoja de papel y había algo escrito:

El ébola no me ha dado tregua. Nos vemos en otra vida, cuando tenga un mercedes en la puerta, un vestidor en mi habitación y un chalé en La Moraleja.

Hospital urgencias


jueves, 10 de marzo de 2016

Te invito a una coca-cola

Le pregunté qué hacía en ese lugar. Tras charlar un rato le invité a una bebida y la aceptó. Estuvimos hablando durante horas que parecieron segundos hasta que se hicieron las 9 de la noche y se tuvo que marchar a casa.

A la mañana siguiente me había escrito un mensaje en el que me decía que le había encantado haber pasado ese tiempo hablando conmigo, que si quería volver a quedar para ir a la playa.

Sentí una ilusión dentro de mi... cada vez que estábamos juntos me sentía más fuerte y más feliz, capaz de realizar cualquier cosa.

En un suspiro, pasaron dos años y me dijo que quería que conociera a su familia. Yo accedí con placer.

Al cabo de una semana la intranquilidad se abrió paso en mí, no me dirigía la palabra. Cuando por un segundo conseguí quitármelo de la cabeza, tocaron a la puerta.

La abrí con emoción, con la esperanza de que vería por fin su cara. En lugar de ver su rostro, era un hombre mayor acompañado de otro más joven, querían que les acompañara.
Playa Patacona

Me dijeron: ¿Sabes que tiene 13 años?
Vieja asquerosa...

Ya no puedo ir a la playa...
Ya no puedo oír el sonido del mar...